El «crimen» de los Ortega Murillo con las pruebas de Covid-19

Las pruebas para detectar si una persona está contagiada con Covid-19 son fundamentales para luchar contra la pandemia. Pero depende de cómo los gobiernos las utilicen en cada país, explica el epidemiólogo Álvaro Ramírez. En algunos países, como Francia e Islandia, las autoridades han optado por realizar pruebas a toda la población, pues allí los […]

Las pruebas para detectar si una persona está contagiada con Covid-19 son fundamentales para luchar contra la pandemia. Pero depende de cómo los gobiernos las utilicen en cada país, explica el epidemiólogo Álvaro Ramírez.

En algunos países, como Francia e Islandia, las autoridades han optado por realizar pruebas a toda la población, pues allí los expertos consideran que es más barato invertir en las pruebas que tener a un país entero en cuarentena.

En Nicaragua, indica Ramírez, el gobierno optó por centralizar el uso de las pruebas, prohibiéndole el uso a los médicos privados y reduciendo bastante el grupo de población a la que se le ha administrado las pruebas; es la razón por la que a los nicaragüenses les cuesta lograr que se les practique una en los hospitales públicos.

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“Es una definición de casos bastante restringida. Otros países optan por una definición de casos bastante más abierta”, dice Ramírez.

En Nicaragua, al principio, solo se le aplicó pruebas a los extranjeros y a los nicaragüenses que venían de países con bastante contagio, mientras que en los países donde ha habido mejor eficacia luchando contra la pandemia se ha decidido realizar pruebas a todo el que presente tos, fiebre, dificultad para respirar o pierda o tenga cambios en el olfato y el paladar. Los países más exitosos son los que han aplicado la prueba a la mayoría de sus ciudadanos.

El grado de error en Nicaragua, en el uso de la prueba contra el Covid-19, es tal que algunos especialistas consideran que, aunque la prueba siempre es importante en cualquier fase de la pandemia, en estos momentos en Nicaragua ya no es tan determinante porque la pandemia se ha salido de control y ahora cualquier ciudadano en Nicaragua es sospechoso de poder contagiar a los demás, indica el también epidemiólogo Rafael Amador.

El caso de los maestros
La totalidad de la población nicaragüense se ha visto afectada con la dificultad de poder acceder a una prueba para detectar el Covid-19, pero uno de los sectores que más ha alzado la voz contra la situación es el gremio de los maestros.

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La representante de la Unidad Sindical Magisterial, Lesbia Rodríguez, dice que ya llevan 15 maestros fallecidos por Covid-19 en toda Nicaragua y que cada día aparecen nuevos casos en diferentes escuelas y que cuando un maestro presenta síntomas propios de la enfermedad se le envía a un centro de salud, donde no les hacen la prueba pero sí lo mandan de reposo porque el subsidio no aplica en estos casos.

En Nicaragua, indica Ramírez, el gobierno optó por centralizar el uso de las pruebas, prohibiéndole el uso a los médicos privados. LA PRENSA/ARCHIVO
Si el reposo es de 14 días, Rodríguez dice que antes de ese tiempo al maestro se le está llamando para que se reintegre a sus labores en la escuela. “Los obligan aunque no estén bien”, dice la lideresa sindical.

Para este primer semestre del año 2020, el Ministerio de Educación ya orientó que todos los estudiantes están aprobados, pero en el segundo semestre los alumnos deben presentarse a las clases presenciales porque de lo contrario serán reprobado y a los maestros se les está pidiendo que si no quieren asistir a impartir clases deben de pedir un permiso pero sin goce salario porque se le pagará a un sustituto, indicó Rodríguez.

Operando “a ciegas”
Sin autorizar a los médicos privados a realizar la prueba para detectar el Covid-19, y manejando con secretismo los resultados de las pruebas de detección y diagnóstico, el gobierno de los Ortega Murillo “ha dejado a toda la comunidad médica y científica operando a ciegas”, considera el biólogo molecular Jorge Huete.

“Los países que han tenido éxito actuaron con transparencia y comunicando siempre sin ocultar información a la población”, afirma el científico, quien también considera que “el gobierno debería presentar transparentemente detalles como: casos positivos, activos, negativos, muertos, número de hospitalizados, recuperados”, entre otros datos.

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Ante la falta de acceso a las pruebas, los médicos de Nicaragua han tenido que recurrir a otros métodos para diagnosticar el Covid-19.

El epidemiólogo Rafael Amador revela que para evaluar a un paciente los médicos de Nicaragua están basándose sobre “el nexo epidemiológico”, es decir, si ha tenido contacto con algún contagiado; la sintomatología o los síntomas propios del Covid-19 que presenta y los exámenes de laboratorio “complementarios”, como la biometría hemática completa, las plaquetas y la proteína C reactiva (PCR).

Con algunas enfermedades respiratorias, entre ellas el dengue, lo normal es que los linfocitos suban, pero con el Covid-19 se ha observado un comportamiento extraño, indica Amador, ya que, en vez de subir, bajan. Y en el caso del PCR, con el Covid-19, casi siempre da un resultado positivo o fuera de lo normal.

Dentro de los síntomas que presentan los pacientes, Amador señala que la diferencia entre el Covid-19 y la gripe es que esta última se presenta con moco, mientras que la primera es con una tos seca, es decir, “no desgarra”.

Uno de los aspectos más importante que toman en cuenta los médicos, a la hora de diagnosticar a un paciente, es que si este último ha perdido o ha sufrido cambios en el olfato o el paladar. “Con el olfato y el paladar perdido, o que hayan sufrido cambio, hay contagio presente”, dice Amador.

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En todo caso, añade el epidemiólogo, los diagnósticos que están haciendo los médicos privados de Nicaragua, que por prohibición del gobierno no pueden usar las pruebas, son “presuntivos” y no “confirmativos”.

Sin pruebas, puede haber errores en los diagnósticos, admite Amador, y es cuando se presentan los “falsos positivos”, los cuales pueden causar perjuicios, como cuando se obliga a un empleado a ponerse en cuarentena, para lo cual debe pedir vacaciones en su trabajo porque no existe el subsidio para estos casos.

Otra manera que tienen los médicos, para determinar si un paciente se puede agravar con el Covid-19, es medir si bajó al 92 por ciento o menos el nivel de oxígeno en el cuerpo de pacientes mayores de 60 años de edad o que tengan alguna enfermedad crónica.

De esa manera, se puede evitar que se llenen los hospitales con enfermos graves, porque con 92 por ciento de nivel de oxígeno, bien se puede tratar en la casa.

Los precios
A inicios de abril pasado, el BCIE donó al gobierno de Nicaragua 26 mil pruebas para detectar el Covid-19. En la página web del Minsa se habló de que se trataban de “pruebas rápidas”. Nadie sabe cómo se han utilizado esas pruebas. Ni siquiera en el libro blanco que publicó recientemente el gobierno aparece ese dato.

Según el epidemiólogo Álvaro Ramírez, si son donadas, esas pruebas no deberían de costar más que 10 dólares, pero ante la falta de aplicación de las mismas en los hospitales públicos, la ciudadanía ha tenido que recurrir a médicos que cobran hasta 600 dólares por cada prueba.

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Un médico que pidió el anonimato indicó que un hospital privado de Managua ya había hecho un contrato con una empresa para adquirir las pruebas a razón de 90 dólares más IVA cada una, pero el Minsa no aprobó que se cerrara el acuerdo.

Por fuera de los hospitales públicos, el mismo médico señala que se pueden encontrar pruebas entre los 130 y los 240 dólares.

A pesar de que circulan algunas pruebas en manos de médicos privados, la mayoría de los galenos aseguran que es casi inexistente una prueba en el mercado porque solo las tiene el Minsa.

El biólogo molecular Jorge Huete indica que “aunque una prueba de PCR puede andar por arriba de los 100 dólares, las serológicas pueden costar 10 dólares. Pero una inversión de país a través de donantes o de la OMS, al por mayor, resultaría más barato”.

El cerco epidemiológico
La importancia de aplicar las pruebas en Nicaragua era, indican los especialistas, para crear un cerco epidemiológico y evitar un contagio masivo.

“A la fecha (jueves pasado) el gobierno no ha entendido la importancia de las pruebas, que sin pruebas de diagnóstico nunca identificaremos correctamente ni los pacientes de Covid-19 ni los brotes en los territorios. La gran ironía del tema de la falta de pruebas de diagnóstico es que Nicaragua contaba con capacidades para detectar los brotes en tiempo pero que por decisiones políticas no se hicieron. Pero a estas alturas, cuando el número de casos crece exponencialmente, las capacidades del Minsa han sido desbordadas”, indicó el biólogo molecular Jorge Huete.

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El médico Javier Núñez señala que al principio de la pandemia, cerca del 18 de marzo cuando se anunció el primer caso positivo, las autoridades nicaragüenses debieron acatar recomendaciones de organismos internacionales, de cerrar fronteras, aplicar pruebas y mandar al confinamiento a quienes resultaran positivos, además de hacer un rastreo de donde provenieran los mismos. Hacer prueba en las terminales aéreas y fronteras era obligatorio, dice Núñez.

En otros países las pruebas se han realizado de manera masiva, lo que facilita controlar cuantos infestados hay. LA PRENSA/TOMADA DE INTERNET
En otros países las pruebas se han realizado de manera masiva, lo que facilita controlar cuantos infestados hay. LA PRENSA/TOMADA DE INTERNET
Según el médico Rafael Amador, el control de foco era importante. Se trataba de, con las pruebas, identificar a los contagiados y buscar en las casas de ellos, en sus centros de trabajo, o donde fuera que estuvieran, y hacer pruebas a las personas con las que había entrado en contacto y poner en cuarentena para evitar los contagios.

“Como eso no se hizo, la gente comenzó a contagiar a los demás hasta que se perdió el control”, refiere Amador.

Amador explica que por cada millón de habitantes se pueden realizar unas 8,000 pruebas para hacer un “tamizaje con criterio estadístico y epidemiológico”. Con las 26 mil pruebas que donó el BCIE se pudo cubrir a la mitad de la población nicaragüense, que ronda en total los 6.5 millones de habitantes.

La vida de millones de nicaragüenses
Con el mal uso que el gobierno le dio a las pruebas para detectar el Covid-19, además de otras graves anomalías que se le atribuyen, el gobierno Ortega Murillo ha puesto en peligro la vida de los más de seis millones de nicaragüenses que habitan el país, indican los especialistas.

“La OPS tendrá que hacer una auditoría de lo actuado porque aquí estamos hablando de la salud y la vida de millones de nicaragüenses”, dice el biólogo molecular Jorge Huete.

El médico Álvaro Ramírez considera que el gobierno es responsable, no de la pandemia, sino del mal manejo que está haciendo de ella y por la falta de protección a la ciudadanía.

“No hubo acciones preventivas y hoy mueren muchos nicaragüenses, ministros, diputados, periodistas, enfermeras”, dice Ramírez.

Este último médico resumió así el problema: “El gobierno creyó que el virus es una campaña de los golpistas”.

Los tipos de pruebas
Hay dos tipos de pruebas de detección del Covid-19 disponibles: pruebas virales y pruebas de anticuerpos, explica la Web Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de España.

La primera se llama PCR, que por sus siglas en inglés significa “Reacción en Cadena de la Polimerasa”. Este tipo de pruebas de diagnóstico ha sido utilizada durante muchos años en crisis sanitarias. Durante la pandemia de Covis-19 se ha practicado en la mayoría de países de Europa y otras partes del mundo.

Esta consiste en introducir un hisopo en la nariz hasta llegar a la nasofaringe; es decir, la parte posterior a la cavidad nasal. Se gira el hisopo durante unos cinco segundos para recoger una muestra de las secreciones. Posteriormente este hisopo es cuidadosamente introducido en una bolsa sellada con los datos del paciente y enviado al laboratorio.

En el laboratorio esta muestra permite detectar un fragmento del material genético de un patógeno o microorganismo. Gracias a este método se puede detectar la molécula de ARN que es el material genético de los coronavirus. Para obtener los resultados de esta prueba se debe esperar de dos a tres horas.

Por otro lado, se han desarrollado pruebas rápidas o de anticuerpos. Ante la avalancha de personas por diagnosticar, estas pruebas son principalmente sanguíneas. Se puede extraer una muestra de sangre del brazo en adultos y del dedo índice en los niños.

Estos test rápidos consisten en detectar anticuerpos que se han activado frente al virus. Incluso hay test rápidos que son capaces de detectar proteínas del mismo virus. La mayor diferencia entre ambas pruebas es la rapidez del diagnóstico, ya que la prueba rápida determina si una persona tiene Covid-19 en un mínimo de 10 a 15 minutos.

En Nicaragua, solo el Minsa tiene esos reactivos.

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