Día Mundial de la Libertad de Prensa

El Día Mundial de la Libertad de Prensa, este 3 de mayo, se celebra en Nicaragua en las mismas o peores condiciones adversas de los últimos 13 años, desde que Daniel Ortega recuperó el poder y comenzó a imponer otra dictadura.
Particularmente en los últimos dos años, desde que la dictadura ahogó en sangre la rebelión popular cívica y democrática de abril de 2018, se ha agravado más la mala situación del ejercicio profesional del periodismo.
Como una ilustración de lo antes dicho podemos recordar que el primero de marzo pasado, en ocasión de la conmemoración del Día Nacional del Periodista, se informó que solo en el período de diciembre de 2019 a febrero de 2020, la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo cometió más de 400 delitos contra la libertad de prensa, y 61 actos de violencia contra mujeres y hombres de prensa en el ejercicio de su labor profesional.
Casi todas las estaciones de televisión locales están en manos de la familia gobernante y sus testaferros. Decenas de noticieros y programas de opinión en radio y televisión desaparecieron al ser asfixiados por las presiones económicas y políticas del régimen. Desde diciembre de 2018 las instalaciones de los medios de comunicación Confidencial y 100 % Noticias se encuentran confiscadas.
La Radio Darío, en León, fue destruida por las hordas orteguistas.
Durante 75 semanas la dictadura mantuvo secuestrados el papel y demás insumos para la impresión de LA PRENSA y el periódico Hoy, con el evidente propósito de sacarlos de circulación; algo que, unido a otras presiones, el régimen lo consiguió con El Nuevo Diario.
En Nicaragua no hay actualmente una censura de prensa oficial, directa e institucionalizada, como la que hubo durante la primera dictadura sandinista, en los años ochenta del siglo pasado. Pero desde que Daniel Ortega comenzó a restaurar la dictadura, a principios de 2007, la información pública fue “filtrada” y se estableció una censura indirecta que socavó el régimen de libertad de prensa logrado durante los gobiernos democráticos del periodo del 25 abril de 1990 al 9 de enero de 2007.
Sin embargo, aunque es un hecho histórico que la democracia de Nicaragua se perdió por la corrupción, la traición y la división de la misma clase política democrática, no se trata ahora de llorar sobre la leche derramada. Lo que queremos es poner de manifiesto ante la opinión pública nicaragüense e internacional, que en Nicaragua no existe la libertad de prensa irrestricta como debe de ser, que aquí no se respeta la libertad de información que es parte sustantiva de los derechos humanos.
Además, en este 3 de mayo cuando todo el mundo libre celebra la gran fiesta de la libertad de prensa, reiteramos nuestra firme convicción de que gracias a la lucha del pueblo y de los periodistas independientes nicaragüenses, y a la presión eficaz de la comunidad democrática internacional contra la dictadura, el sagrado derecho a la libertad de expresión y de información será recuperado y volverá a iluminar la vida política y social de Nicaragua.

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